Saltar al contenido

La cuenta de la vieja

¿Comprar la tarjeta,
alquilarla o pagar una API?

Esta es la página para quien decide con dinero encima de la mesa. Le pones tu volumen de trabajo y te dice, al mes, qué te cuesta cada camino: comprar la tarjeta y pagar la luz, alquilar una GPU por horas, o pagar tokens a una API. A veces gana la nube, y aquí se dice.

Precios orientativos. Revisados en octubre de 2026. Pueden variar de una tienda a otra y de un mes a otro. En 2026 la memoria y las tarjetas gráficas se han encarecido mucho (una RTX 5090 ha pasado de unos 2.400 € a más de 6.000 €) y no se esperan bajadas pronto.

Tu caso

Dime cuánto trabajo tienes.

De 1.000 a 5.000.000 al mes (escala logarítmica).

Lo que pagas por kilovatio-hora, impuestos incluidos.

Cómo trabaja la tarjeta

En paralelo rinde más, pero necesita VRAM libre.

Por defecto, el mismo modelo alojado en la nube (allí no eliges cuantización: la pone el proveedor).

Amortizo la tarjeta en

Repartimos el precio de compra entre esos meses.

Al mes

Los tres caminos, con el mismo trabajo encima.

—

—

Punto de equilibrio

¿A partir de cuánto se paga sola la tarjeta?

Se paga sola a partir de

—

—

A tu volumen actual

—

—

Coste mensual de cada camino según el volumen de trabajo. Los dos ejes son logarítmicos.

Cara a cara

Las mismas 1.000 unidades, en cada sitio.

—

Coste de procesar 1.000 unidades de la tarea elegida. La fila local es solo electricidad: no incluye la compra de la tarjeta, que está en la sección de arriba.
Dónde € / 1.000 Comparado con local Fuente

Lo que no sale en la factura

Cuatro cosas que no se pagan en euros.

Tres juegan a favor de tener la tarjeta en casa. La cuarta, en contra. Las cuatro son ciertas.

Los documentos no salen de casa

Nóminas, contratos, historiales, facturas con nombres y cuentas: con la tarjeta en tu equipo, el texto no cruza internet ni se queda en el registro de nadie. Con una API, cada documento viaja a un tercero y hay que decidir si eso se puede hacer.

Sin cuotas, sin colas, sin sorpresas

La tarjeta no tiene límite de peticiones por minuto ni se satura un martes por la tarde porque medio mundo esté usando el mismo modelo. Si el trabajo llega a rachas —cierre de mes, 30.000 documentos de golpe— lo único que manda es tu propio equipo.

El precio ya no cambia

Comprada la tarjeta, tu coste por documento solo depende de la luz. Las tarifas de las APIs suben, bajan, cambian de nombre y a veces retiran el modelo que usabas. Un modelo local descargado sigue ahí dentro de tres años, igual de rápido y al mismo precio.

El reverso honesto

Una tarjeta en casa hace ruido, da calor y hay que mantenerla: actualizar el motor, vigilar que no se cuelgue, reponerla si muere. Y sobre todo: los modelos frontera de la nube son más capaces que un 27B local cuantizado a 4 bits. Si tu tarea necesita ese nivel de razonamiento, la comparación de euros de arriba sobra.

De dónde sale cada euro de esta página.

Los precios de las APIs están consultados en septiembre de 2026 en las páginas oficiales de cada proveedor, tarifa estándar, sin descuentos por lotes ni por caché, convertidos a euros. Cambian sin avisar: la nota de cada una está en la tabla.

Los precios de las tarjetas son los de ese mismo mes, y ese mes estaban disparados: la demanda de memoria para IA se ha comido el mercado de consumo. Cada tarjeta lleva su nota (nueva, segunda mano, precio de lista). Si compras en otro momento, cambia el número de la amortización, no el razonamiento.

Las cifras de velocidad llevan siempre su etiqueta: para la combinación que tienes elegida ahora mismo. El alquiler por horas supone que solo pagas mientras la GPU trabaja; en la práctica se paga la instancia entera, así que es un suelo optimista, no un techo. Las fórmulas están en Método.